Espacio destinado a la novela, ensayo, cuento, relato, poemas de ayer y de hoy.
lunes, 14 de agosto de 2017
Inseguridades de los grandes y pequeños escritores: La prosa sudorosa
lunes, 24 de abril de 2017
Libros que matan





domingo, 26 de marzo de 2017
El ego del escritor
sociólogos y con otras muchas profesiones que le serán, no ya útiles, sino hasta imprescindibles en el desarrollo de sus proyectos. Puede que ahí radique la distorsión de la lente con la que ve su propio ego, en que siendo solo en una pequeña parte profesional de todas y cada una de esas disciplinas, el escritor ya se ve con el doctorado de cada una de ellas en la mano y aclamado por un público académico de primera línea.
entorno; quedando muchos de ellos, no se sabe muy bien por qué, en aras de la misantropía. ¿Desde dónde se origina entonces tanta repulsión? Desde el propio ego. Desde la misma trinchera donde el escritor percibe el fondo y la forma de las cosas. No solamente es un ego inquieto, sino también nefasto para sí mismo; precisamente cuando el propio escritor va quedando eslavizado por sus pensamientos y conjeturas. Es como si se pusiera a sí mismo un estigma del que no puede desprenderse. Porque a veces el origen de un conflicto no es por una cuestión de conducta, sino de comportamiento. Y en ese sentido el ego es un arma de doble filo. Las razones por las que un escritor es tan aberrante, vanidoso, carente de escrúpulos, prepotente, chulesco, irreverente, ingrato, narcisista, envidioso, burlón e inaguantable, muchas veces se origina en su propio ego. En definitiva, la egolatría hace de muchos literatos enemigos de sí mismos. Al igual que, tu peor enemigo, tiene tu mismo nombre y apellidos. Y quizás no te hayas dado cuenta.(Publicado el 23 enero, 2017 por Valeriam Émar)lunes, 6 de agosto de 2012
Se buscan profesores para las asignaturas de: Imaginación, Inspiración, Talento, Vivencias. Ref: Escuela de Escritores
De un tiempo a esta parte, dos o tres años, no más, pero más intensamente, en diferentes países se imparten cursos de ¿Escritura? ¿Escritura Literaria? En otras palabras: van proliferando las Escuelas y Talleres para formar escritores. Sin embargo, ésta no es una novedad, México es el país pionero, ya que el año 1986 se creó la Escuela de Escritores de la SOGEM (Sociedad General de Escritores de México), que fue la primera en su tipo en Latinoamérica y España; esa institución se sumó al trabajo que desde 1957 realizaba el Centro Mexicano de Escritores, epicentro de la literatura mexicana del siglo XX.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Una sola novela les bastó para alcanzar el éxito






Autores a los que les bastó una única novela para conseguir el éxito, tanto de público como de crítica.
Uno de los casos más significativos, sin duda, es el de Margaret Mitchell cuyo libro rompió todos los moldes, cosechó las mejores alabanzas, logró un Premio Pulitzer, se llevó a cabo la versión cinematográfica del mismo y además en la actualidad sigue siendo un gran icono. Estamos hablando de Lo que el viento se llevó (1936).
Scarlett O´Hara y Red Buttler son los protagonistas de este trabajo que transcurre en plena Guerra de Secesión Americana. Las difíciles situaciones que se vivían, la muerte, el dolor y la esclavitud son algunos de los temas que se abordan teniendo como eje central la historia de amor entre los citados personajes.
Un relato, escrito durante una convalecencia por Mitchell, que consiguió enganchar a los lectores del país donde batió todos los récords de venas y donde, a día de hoy, es todo un clásico de la literatura del país. Lo curioso, como decíamos, es que esta fue la primera y única novela que publicó su autora, quien a los pocos años moriría trágicamente atropellada.
Muchos relatos y, sobre todo, poemas fueron los que realizó la conocida Sylvia Plath, sin embargo, su pluma sólo realizó una novela: La campana de cristal (1963). Esta, semi-autobiográfica, cuenta sus conflictos psicológicos o sus relaciones personales y familiares, eso sí, con el nombre de los personajes cambiado. En ella la protagonista sufría una serie de problemas internos y esa parecía que era la más absoluta realidad pues a los pocos meses Plath acababa suicidándose.
Novelas únicas e irremplazables
Uno de los grandes iconos de la Literatura Rusa y Universal es Boris Pasternack, quien comparte con las dos anteriores escritoras que sólo realizó una única novela a lo largo de toda su trayectoria: Doctor Zhivago, una de las obras cumbres de todos los tiempos.
Dicho autor, Premio Nobel de Literatura, narra en estas páginas la vida de un médico y poeta (Yuri Zhivago) que se debate entre el amor a dos mujeres. Pero si complicado es tomar la decisión de elegir a una, aún lo es más si se tiene como telón de fondo la revolución rusa de 1917 y la posterior guerra civil que asoló el país. Nación la citada en la que este trabajo no pudo ser publicado hasta el año 1989.
Oscar Wilde con El retrato de Dorian Gray (1890), John Kennedy Toole con La conjura de los necios (1980), J.D. Salinger con El guardián entre el centeno (1951) o Emily Bronte con Cumbres borrascosas (1847) son otros de los escritores que engrosan esta lista de autores que consiguieron situarse en la cima del éxito con una única novela, la primera y última que escribieron.
Unos dejaron aparcada su pluma para siempre y otros la siguieron utilizando para desarrollar poesía, ensayo o teatro. Pero todos, sea como sea, merecen nuestro agradecimiento pues lograron regalarnos algunos de los libros más bellos de toda la Historia de la Literatura./María Merino/LIVDUCA
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Descatalogados y muy buscados – Libros de colección



¿”Sex” de Madonna? Sí, claro: aquel libro de fotografías en las que la señora Ciccone posaba desnuda en situaciones más o menos eróticas... Cualquiera que tuviera edad en esa época (1992) recuerda aquel volumen envuelto en una bolsa parecida a los envoltorios de los condones. Y por eso, no ha sido una gran sorpresa que la red “on line” Bookfinder.com (dirigida al mercado en inglés) de librerías de viejo del Reino Unido anunciara la semana pasada que “Sex” era el libro más demandado por sus clientes entre todos los títulos descatalogados con presencia en su catálogo.
Pero, ¿y los coleccionistas españoles? Iberlibro.com, el gran mercado de libros descatalogados para el mercado en español (parte del grupo Amazon), ha elaborado la lista de los deseos de sus clientes para ELMUNDO.es. Y el resultado es mucho más refinado.
“La soberana del campo de oro” y “El rey de los cangrejos”, de Emilio Salgari, en versiones de la Editorial Calleja hace un siglo largo, encabezan los anhelos de los usuarios de Iberlibro entre los libros descatalogados. Y su victoria parece un homenaje inesperado en el centenario de la muerte del escritor italiano. Según Iberlibro, "Estos títulos fueron publicados con bellas ilustraciones por la editorial Saturnino Calleja a finales del Siglo XIX y principios del S.XX, y suponen un tesoro para cualquier coleccionista o amante de la lectura de Salgari". A la Editorial Calleja, por cierto, remite aquel dicho popular de '(tener) más cuento que Calleja'.
Al lado de Salgari aparece en el podio otro autor clásico de aventuras del XIX, Alejandro Dumas, gracias a 'Los mohicanos de París', su obra más extensa que no la más conocida. Y, detrás, “Rabia”, la primera novela de Stephen King (1977), firmada con el seudónimo de Richard Bachman y olvidada por los editores españoles desde 2004 (Nuevas Ediciones de Bolsillo.)
Más: sigue otra entrada para empollones, la “Antología” de Fray Benito Jerónimo Feijoo, y después, un viejo “best seller” para chicas (“La fuerza de la pasión”, de Nora Roberts) y otro para chicos (“El aviso de Berlín”, de Nicholas Guild).
Y, en el trammo final de la tabla, la cosa vuelve a animarse: “Los mitos de Ctuluh”, clásico de terror de H. P. Lovecraft aparece en el séptimo puesto. La recopilación '10 relatos eróticos' (con textos de Bukowsky y de Cortázar entre otros, lanzado en 1995 por Plaza&Janes) es el octavo de la lista. Los “Cuentos del general”, del militar mexicano Vicente Riva Palacio, el noveno. Y el décimo corresponde a, sorpresa, Javier Coma, gran erudito de la “cultura popular” del medio siglo y autor de la muy demandada 'Historia de los cómics', una colección de 48 fascículos de 32 páginas cada uno publicada entre 1983 y 1984./ Luis Alemany/elmundo.es/LIVDUCA
miércoles, 3 de agosto de 2011
Lectura de autores antiguos ¿pérdida de tiempo?




Obviamente, primero hay que definir lo que significa “perder el tiempo”. En la literatura, supongo que tal concepto es imposible de definir. Cada uno disfruta de lo que quiere, bucea en los autores que considera y saca frutos según el bagaje que le acompañe en sus lecturas. No hay mucho más que discutir.
Sin embargo, la cosa cambia si hablamos de libros de no ficción: filosofía, divulgación, historia, política, psicología, etc. Entonces sí que podemos afirmar con cierto grado de seguridad que determinadas lecturas son perder el tiempo (si consideramos perder el tiempo obtener conocimientos útiles y no simples elucubraciones sin sentido o datos obsoletos o erróneos). Entonces, estar muerto hace muchos años ya no es garantía de sabiduría. No digo que un pensador antediluviano pueda dar en el clavo o consiga enfocar determinado problema con una brillantez que jamás se alcanzará posteriormente: lo que digo es que tener antigüedad no es garantía de ello.
Más bien es un handicap.
Si leemos, por ejemplo, a un pensador de hace seis siglos a fin de aplicar sus lucubraciones a los problemas que nos atañen, estaremos obligados a desbrozar ideas muertas y ello precisa de un trabajo cognitivo superior que si leemos a un pensador contemporáneo, cuyas ideas sintonizan mejor con los nuevos conocimientos (hablo, por supuesto, en general: seguro que hay pensadores contemporáneos que sólo tienen ideas muertas).
Busquemos un ejemplo bastante icónico: Aristóteles. El filósofo suele estar en boca de muchas personas que para, para afianzar sus argumentos, le citan una y otra vez. Con ello se incurre en una falacia de autoridad, pero sobre todo en lo que yo llamo falacia de antigüedad. Aristóteles, lo sé a ciencia cierta, ha escrito pasajes que deberían estar esculpidos en mármol. Y leerle es una delicia sencillamente porque te sientes transportado a otra época, porque puedes adentrarte en una mente marciana que vivió en otro mundo, porque puedes aprender cómo ha evolucionado el pensamiento desde entonces y mil motivos más.
Pero Aristóteles, a la luz de nuestros conocimientos, también incurría en unos errores garrafales, patinaba como un beodo de bar y sentenciaba como un estulto con birrete. Y para huir de todos esos manchones negros en su currículo hay que andar con buen ojo. Entonces, y sólo entonces, Aristóteles es una verdadera pérdida de tiempo (si definimos tal, insisto, como la adquisición de conocimientos objetivos que podamos aplicar a nuestros problemas cotidianos). En su día, por ejemplo, la repetición de sus opiniones por parte de los escolares provocó, por ejemplo, que durante siglos no se comprobaran sus afirmaciones.
Veamos algunos de ellos. El filósofo, como personaje atrapado en una conyuntura histórica y cultural, no dudaba en admitir el surgimiento de la vida mediante la generación espontánea. Como el hecho de que una ballena o un perro sugiera de la nada era un poco difícil de digerir, Aristóteles limitaba la generación espontánea a bichitos de poca monta, pequeños y de poca relevancia, procedentes del agua, la arena y el barro. El sol o el calor, entonces, infundían vida a moléculas que antes eran inanimadas.
“Todo cuerpo seco que se vuelva húmedo o cualquier cuerpo húmedo que se seque produce animales”, decía uno de los filósofos que hoy se cita a menudo como autoridad intelectual incuestionable. Podemos leer éstas y otras afirmaciones ridículas en sus tratados Historia de los animales y De la generación de los animales.
Artistóteles también decía que muchos insectos “proceden del rocío que cae sobre las hojas”. Muy poético, sin duda, aunque cualquier escolar podría ya replicar las afirmaciones de Aristóteles sin despinarse (si antes deja un rato la Playstation, se entiende).
Aristóteles aseguraba que nuestro cerebro no recibe sangre y es la parte más fría del cuerpo, destinada a refrigerar el resto. Quizá el cerebro de Aristóteles lo fuera. Que en el género humano, las ovejas, las cabras y los cerdos los machos tienen más dientes que las hembras. Que la sangre de la mujer es más oscura y espesa que la del varón. Que la mitad izquierda del cuerpo es más fría que la derecha.
Pero quizá las dos ideas de Aristóteles que perduraron durante más siglos enquistados en el conocimiento colectivo (abonado por la tradición y la religión) fueron que la Tierra era el centro del universo y que el vacío no existe.
Sobre la idea de que nuestro planeta pudiera desplazarse por el universo, Aristóteles se burlaba de los pensadores que ya habían valorado esta idea: “¡Qué ocurrencia! ¿Qué pasaría con los pájaros que vuelan si la Tierra se moviera?” Aristóteles era, por tanto, de los que creen que una mosca que vuela dentro del vagón de un tren debe desarrollar la misma velocidad del tren para no quedar hecha papilla contra la pared.
Aristóteles, señores, creía que los cuatro elementos básicos eran el agua, el aire, el fuego y la tierra, que el éter podría existir y que todas las cosas tienen un sitio idóneo en el cosmos y que si una piedra cae es porque se dirige a ocupar su lugar natural, que es el suelo.
En fin, quintales de bobadas que podríamos extraer de sus textos. Bobadas que no todo el mundo es capaz de desbrozar convenientemente. Bobadas que nos deben hacer recordar que los pensadores del pasado, por muy extraordinarios que hubieran sido en su época, hoy en día no deberían citarse con tanta alegría por el simple hecho de dar consistencia a lo que uno dice. A veces vale más la vena citar a la bruja Lola, aunque no quedes tan bien.
Y ahora a discutir. Pero antes: ¿proponéis lecturas antiguas que consideréis que vale la pena leer hoy en día?/Papel en Blanco/LIVDUCA
viernes, 1 de julio de 2011
Designaron a Bangkok, capital de Tailandia, como Capital Mundial del Libro 2013


En las últimas horas, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) resolvió junto a la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones de Bibliotecarios, la Federación Internacional de Libreros y la Unión Internacional de Editores designar a Bangkok como Capital Mundial del Libro 2013.
Según manifestó Irina Bokova, directora de la UNESCO, por medio de un comunicado, esta nueva designación permite la puesta en marcha de una iniciativa cultural rica, variada y valiosa “dirigida a la juventud, al público menos favorecido y al fomento de la lectura” que ideó la capital de Tailandia, una ciudad de seis millones y medio de habitantes, para conseguir este importante reconocimiento. De acuerdo a los datos que pudo recoger el periódico “El Mercurio Online”, Bangkok logró destacarse entre otras localidades evaluadas porque demostró voluntad “para reunir a todos los actores de la cadena del libro”.
Cabe recordar que este título que posee una vigencia máxima de un año fue creado en 1996 por la UNESCO con el fin de promover y reconocer los programas de calidad que contribuyan a impulsar el hábito de la lectura y promuevan la industria editorial en distintos rincones del mundo.
Al repasar el alcance que tuvo esta estrategia en los últimos años, es posible recordar que, hasta ahora, han sido capitales mundiales del libro urbes como Madrid (España), Alejandría (Egipto), Nueva Delhi (India), Amberes (Bélgica), Montreal (Canadá), Turín (Italia), Bogotá (Colombia), Amsterdam (Holanda), Beirut (Líbano) y Ljubljana (Eslovenia). Este año, el honor recayó en Buenos Aires, mientras que en 2012 será Ereván (Armenia)./Verónica Gudiña/LIVDUCA
El nombre ceremonial completo de Bangkok es กรุงเทพมหานคร อมรรัตนโกสินทร์ มหินทรายุธยา มหาดิลกภพ นพรัตนราชธานีบูรีรมย์ อุดมราชนิเวศน์มหาสถาน อมรพิมานอวตารสถิต สักกะทัตติยวิษณุกรรมประสิทธิ์, transcrito Krungthepmahanakhon Amonrattanakosin Mahintharayutthaya Mahadilokphop Noppharatratchathaniburirom Udomratchaniwetmahasathan Amonphimanawatansathit Sakkathattiyawitsanukamprasit, que significa “Ciudad de ángeles, la gran ciudad, la ciudad de joya eterna, la ciudad impenetrable del dios Indra, la magnífica capital del mundo dotada con nueve gemas preciosas, la ciudad feliz, que abunda en un colosal Palacio Real que se asemeja al domicilio divino donde reinan los dioses reencarnados, una ciudad brindada por Indra y construida por Vishnukam”. Para facilitar las conversaciones los habitantes del lugar se refieren a él como Krung Thep Maha Nakhon. El Libro Guiness no la reconoce como la ciudad con el nombre más largo del mundo ya que es un topónimo en desuso.
domingo, 22 de mayo de 2011
Veinte relatos del escritor Anthony Burgess, salen a la luz pública


Escritor, dramaturgo y músico inglés, Anthony Burgess es conocido principalmente por su novela La naranja mecánica (1962), obra que fue llevada al cine por Stanley Kubrick.
Burgess trabajó durante varios años en el sudeste asiático como profesor en la Royal Army, hasta que le fue detectada una enfermedad mortal. Decidido a que su obra literaria pudiera mantener a su mujer tras su muerte, Burgess dedicó cinco años a escribir de manera frenética. Sin embargo, el pronóstico no resultó mortal y Burgess escribió durante casi cuarenta años más.
La naranja mecánica obtuvo gran éxito tras la película de Kubrick, aunque su violencia y brutalidad -basadas en un hecho real de la vida de Burgess, generaron cierta polémica. Su uso de un lenguaje inventado para gran parte de la obra muestra la enorme capacidad del escritor para los idiomas, ya que hablaba malayo, japonés, alemán, italiano, entre otros.
Burgess escribió además numerosas críticas y ensayos literarios, compuso varias obras y piezas musicales y escribió obras de teatro.
Anthony Burgess murió en 1993.
El nombre de Anthony Burguess, es posible que a un gran porcentaje de lectores (o de interlocutores, dentro de una conversación), no les diga nada.. Pero si se menciona La naranja mecánica, se diría que más del 90% de los que escuchan o leen sabrán inmediatamente de qué se trata, y que las polémicas imágenes de la película de Kubrick salten de repente a su mente.
El tópico del sótano repleto de cajas llenas de escritos no publicados salta de nuevo a la palestra, y en el caso de Burgess, que si bien es conocido sobre todo por La naranja mecánica, que a su vez es conocida por la adaptación cinematográfica de Kubrick, fue un escritor (y músico) bastante prolífico, se han descubierto recientemente en dichas cajas hasta veinte relatos inéditos.Tras la muerte de su viuda, Liana, la Fundación Internacional Anthony Burgessheredó el contenido de tres casas donde había vivido la pareja, en Londres, Mónaco e Italia, y se ha dedicado durante los últimos cuatro años a revisar el material encontrado. Y no es poco material, entre este contenido hallamos unos cincuenta mil libros, y veinte mil fotografías, sinfonías, poemas y guiones de televisión y cine. Entre los guiones encontrados, algunos sin terminar, otros terminados pero rechazados por productoras y cadenas de televisión, hayproyectos sobre la vida de Atila el Huno o de Sigmund Freud, además de una obra de teatro sobre Houdini que creó con Orson Welles. Parece ser, además, que Burgess tenía la costumbre de escribir relatos, guardarlos y olvidarse de ellos; el infatigable artista publicó 33 novelas en vida, además de ser crítico, guionista y compositor. Entre los papeles encontrados también han aparecido sus primeras composiciones, el guión original deLa naranja mecánica (que Kubrick rechazó, prefiriendo escribirlo él mismo), una composición de ballet sobre la vida de Shakespeare y un musical sobre Trotsky. O por lo menos esto es lo que le aseguró Will Carr, director de la fundación, al periódico británico The Guardian, afirmando además que parte de esta producción se publicará el año que viene de manos de la propia fundación. Parece ser que han encontrado también el guión para una película sobre Napoleón que iba a ser dirigida también por Kubrick, y una de las composiciones descubiertas está ya en manos de la Orquesta Filarmónica de la BBC.
Y una vez más se nos viene a la cabeza esa eterna duda, la misma que preocupa a todos los herederos de un gran artista (o por lo menos a aquellos que tengan un mínimo de ética). ¿Es correcto compartir con el mundo material cuyo autor posiblemente habría rechazado? ¿Es lícito publicar relatos que a lo mejor el propio Burgess preferiría no haber escrito siquiera? Por otro lado, de no haber sido por la iniciativa de dichos herederos, no tendríamos a nuestra disposición algunos de los mejores escritos de la historia de la literatura. Tendremos que confiar en una fundación que, presuponemos, conoce lo bastante la figura y la obra de Burgess como para tomar esa decisión de manera consecuente./Lecturalia/LIVDUCA
